
El cruffin nace de la fusión de un croissant y un muffin, ¡¡¡imposible que no esté bueno!!! ¿verdad? Si por separados estos dos dulces están riquísimos, al unirlos conseguimos lo mejor de ambas elaboraciones: crujientes por fuera y tiernos y suaves por dentro, con un sabor que a partes iguales nos recuerda al croissant y al muffin.





