Esta tendencia tiene su origen en el mundo de la moda, específicamente de las joyas, pero también en el diseño de interiores y que se han trasladado progresivamente a los pasteles, convirtiéndose en una tendencia clara que despunta con seguridad.

En sus inicios la técnica se centró en ser una réplica de diseños en mármol de lujo en los que predominaban los colores blanco y gris con alguna veta en negro.
Sin embargo, los reposteros más influyentes en este mundo se han atrevido a usar




